X
¡Oh Cristo de la Salud,
brinda a mi alma consuelo,
da a mis ojos la virtud
de poder mirar sin velo
en cada árbol talado,
por nuestra ciega ambición,
los dos maderos cruzados
de tu doliente pasión.
No dejes que los piratas
devasten en Borburata
tus fuentes de aguas sagradas.
Sana las heridas hondas
infligidas a tus frondas
por
sus hachas desalmadas!

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