miércoles, 7 de octubre de 2015

VII

ELOGIO AL APOSTOL PEDRO



Sus redes de pescador
abandonó Pedro un día,
para seguir al Señor
Jesús en su travesía,

y llevar la Redención
a toda la Tierra inmensa.
Fue tanta su abnegación
que Cristo, por recompensa,

le dio las Llaves del Cielo,
al que custodia con celo.
En una de sus andanzas,

en el pueblo se quedaron
y en todo el valle sembraron
santas bienaventuranzas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario