miércoles, 7 de octubre de 2015

IX

LA SANACIÓN DE LAS AGUAS


De los piratas impíos
que envenenaron las venas
de tus manglares y ríos,
tus mares y tus arenas,

libéranos, Santo Cristo,
para que sean salvadas
las aguas en las que he visto
resplandecer tu mirada.

Con dulce lluvia del cielo
da a nuestras almas consuelo,
cura estos cuerpos en guerra,

y ayúdanos a aplacar
la sed que abrasa el hogar
que nos diste en esta Tierra.


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