miércoles, 7 de octubre de 2015

II

EL APACIBLE SANTUARIO


A orillas del mar porteño,
los clavos de su dolor,
Jesús, sangrando en el leño,
los convirtió en dulce amor.

Por eso tantos devotos
del Cristo de la Salud,
desde lugares remotos
inundan, como un alud,

el apacible Santuario,
donde susurran a diario
sus sentidas oraciones;

rogando por el aliento
que cura el padecimiento
e inflama los corazones.


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