VIII
¡San Pedro, protege el cielo
y el aire que respiramos;
cuídalo, con mucho celo,
de los venenos malsanos!
¡San Juan Bautista, procura
que no mueran tus quebradas
y que vuelvan a ser puras
las aguas contaminadas!
¡Santo Cristo, ten piedad
y salva, por caridad,
de la vil codicia humana,
a los peces de los mares,
las garzas de los manglares
y el tigre de la sabana!
y el tigre de la sabana!
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